La espera
Diez minutos, estoy aquí esperándote.
Quince minutos, has tardado bastante, me haces esto sabiendo que soy bastante impaciente. Para tranquilizarme prefiero imaginar que estás comprando esas flores que tanto me gustan.
Veinte minutos, los nervios se transforman en enojo.
Veinticinco minutos, empieza a sonar una canción en el metro, Still waiting, ya no estoy enojada, creo estar tranquila.
Treinta minutos, suena mi celular reiteradas veces, no quiero contestarte, estoy escondida y puedo verte pero ¿sabes?, ya no te quiero, no te necesito. El único problema aquí puedo darme cuenta que soy yo que adelanté treinta minutos mi reloj buscando una excusa para alejarme de ti.
(Primer microcuento de la dupla Fuenzalida-Lagos los primeros dias del año 2008 cuando empezamos a conocer y aprender el significado de ser humanistas).

0 alegatos:
Publicar un comentario